Huezo Sánchez, Tatiana
San Salvador, El Salvador, 9 de Enero de 1972
A los cuatro años, se trasladó con su madre a México, país que se convertiría en su hogar y donde desarrollaría su prolífica carrera cinematográfica. Su formación académica inició en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) en México, donde años después también impartiría clases como docente. En 2004, complementó sus estudios al cursar un máster en Documental de Creación en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, experiencia que definió su estilo narrativo y estético.
Desde sus primeras incursiones en el cine, Huezo mostró una sensibilidad única para retratar historias de resiliencia, dolor y resistencia. Su primer cortometraje, Tiempo cáustico (1997), sentó las bases de su exploración artística y narrativa. Más adelante, en 2001, realizó el cortometraje de ficción El ombligo del mundo.
En 2011, debutó con El lugar más pequeño, un documental que narra el impacto de la guerra civil en El Salvador a través de la resiliencia de una comunidad devastada. Esta obra fue un punto de inflexión en su carrera, proyectándose en más de 50 festivales internacionales y recibiendo múltiples premios, entre ellos: Mejor Largometraje Documental, en la LIV entrega del Premio Ariel, México (2011). Premio FIPRESCI, Mención Especial en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (2011). Premio al Mejor Largometraje, Festival Visions du Réel, Suiza (2012). Primer Premio, Festival de la Paz del XXVII Festival de Cine Independiente en Osnabrück, Alemania (2012). Premio Corazón por Mejor Documental, San Diego Latino Film Festival (2012).
En 2015, presentó el cortometraje documental Ausencias, donde retrató el dolor de una madre enfrentando la desaparición de su esposo e hijo a causa del crimen organizado. Esta obra de 27 minutos fue alabada por su capacidad de humanizar el sufrimiento en medio de la impunidad.
En 2016, estrenó Tempestad, una obra que explora la violencia y la injusticia en México a través de los testimonios de dos mujeres. Este documental, que combina una poderosa narrativa visual y sonora, recibió destacados reconocimientos: Premio Fénix, Mejor documental (2016). Ariel a Mejor dirección y Mejor largometraje documental (2017).
Fue también seleccionada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) para representar a México en los premios Oscar y Goya en 2018, logrando una nominación en la categoría de Mejor Película Iberoamericana en los Goya.
En 2021, Tatiana incursionó en la ficción con Noche de fuego, basada en la novela Prayers for the Stolen de Jennifer Clement. La película retrata la vida de tres niñas que crecen bajo la sombra de la violencia en un pueblo mexicano controlado por el narcotráfico. Su estreno en el Festival de Cannes, en la sección Un certain regard, le valió una mención especial del jurado. También recibió el Premio José María Forqué, Mejor Película Latinoamericana (2021) y el Premio Horizontes, Premio Otra Mirada y Premio Cooperación Española, en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián (2021).
Noche de fuego empezó como un encargo y yo no sé trabajar así. Soy una directora que todo el tiempo está explorando cosas muy personales... entonces me cuesta identificarme con algo si no lo llevo a mi terreno (Ms. Who?, 2021).
En 2023, Tatiana estrenó El eco, un documental que reafirma su capacidad para explorar temas de gran profundidad emocional y social. Este largometraje recibió el Ariel a Mejor largometraje documental en la 66ª edición de los Premios Ariel.
Además de su obra cinematográfica, Huezo ha impartido conferencias y talleres en instituciones como la Universidad de California en Santa Bárbara, Greenhouse en Israel y Georgetown University. Ha contribuido al desarrollo del cine documental con la edición del libro El Viaje, rutas y caminos andados para llegar a otro planeta, publicado por el CCC y DocumentaMadrid.
También se ha considerado como una directora/guionista que le ha dado paso al reconocimiento internacional por parte de desarrolladoras mujeres dentro de Latinoámerica, declaró:
Siento que por lo menos en México hay un gran boom, un enorme crecimiento de la industria cinematográfica. Cada vez hay más directoras y definitivamente estamos haciendo más películas, sin embargo, está totalmente desbalanceado. Si bien hay más mujeres en la industria, no contamos aún con un equilibrado todavía. No obstante, se están contando muchas historias nuevas desde una mirada, una perspectiva más alejada de lo masculino, con una construcción de personajes diferente.”
Continuó:
Me acuerdo que en 2017 gané un Ariel por Mejor dirección por Tempestad. Cuando salí a hablar con la prensa, todos me preguntaban: qué se sentía ser la primera mujer en ganar un Ariel como directora. Yo no sabía qué contestar, pensaba que la pregunta era un error, porque ¿cómo iba a ser yo la primera mujer que ganaba un Ariel si la academia existe desde hace 70 años?, ¡no puede ser! Además, los cineastas somos gente abierta, creativa e inteligente. Al menos eso quiero pensar. Pero en efecto, fui la primera.